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¿Por qué se dice que 2022 será un año de cebadas?

2022 será un año de cebadas. ¿Cuántas veces has escuchado esta afirmación?

La cebada es un cereal muy extendido por todo el mundo y en Aragón se cosecharon 441.749 hectáreas en la campaña anterior (2021). Según datos de Cooperativas Agroalimentarias de España se estima que esta campaña la producción de cebada en la comunidad autónoma sea de 1.353.007 toneladas un 21% menos que en 2021. Entonces, ¿por qué se habla de que 2022 será un año de cebadas?

Cosecha de trigo en Sádaba.

La cebada se trata de un cereal más rústico y que se adapta bastante bien a las condiciones hídricas lo que supone que tenga una mayor resistencia frente a la falta de agua en comparación con otras variedades.

Este año en Aragón no ha acompañado la climatología para los cultivos y es que el mes de abril fue muy frío y húmedo lo que provocó heladas. En cambio, mayo trajo prematuramente el calor y gran escasez de agua.

Este cereal, a partir de los cinco grados ya puede iniciar su germinación, y después necesita entre 15 y 20 ºC para florecer y después madurar. También soporta bien los fríos invernales pudiendo aguantar incluso hasta diez grados bajo cero. Esta resistencia a las sequías y a los cambios drásticos en las temperaturas hace que, dentro de lo que cabe, la cosecha de cebada se prevea bastante mejor que la de otros cereales, pero aun así menor que otros años. “Podemos decir que estamos bastante contentos con lo que hay” comenta Jesús Martínez, presidente de la Cooperativa San Ginés de Lupiñén. En esta zona la cebada se ha desarrollado con apenas 152 litros y soportando temperaturas de -6 ºC.

Los técnicos de la Cooperativa Virgen de la Oliva de Ejea de los Caballeros estaban sorprendidos del estado en el que se encontraba de los ensayos de cebada de regadío a principios de junio. “Dado que sembramos la cebada el 10 de enero, no esperábamos que estuviera ya prácticamente toda la cebada para cosechar, todo esto es debido a este mes de mayo tan caluroso” afirmaba José Luis Angoy, Técnico de Cooperativa Virgen de la Oliva.

Las referencias de producción de cebadas de regadío también se han visto reducidas. La Cooperativa Los Monegros de Sariñena, que han ensayado con cebadas de regadío por aspersión han visto reducidas sus producciones en unas dos toneladas siendo que normalmente suelen conseguir producciones de hasta ocho toneladas.

“Las temperaturas han hecho un efecto nefasto para los regadíos de alta producción”

Miguel Gutiérrez, jefe de Cultivos Herbáceos del CTA – Gobierno de Aragón.

La mejora vegetal aporta un gran valor a los agricultores aragoneses. De hecho, está claro que, pese a esta disminución de la producción, las variedades han demostrado tener más resiliencia, aspecto muy importante para los cultivos de la zona.

¿Y qué pasa con el trigo?

En cambio, no sucede lo mismo para el trigo, cuyo ciclo al ser más tardío y sumado a los datos climatológicos que hemos comentado han provocado el asurado del grano haciendo que éste no se haya desarrollado adecuadamente provocando peores rendimientos tanto en trigo duro como en blando y unos pesos específicos bajos.

Estado del grano de trigo desgranado recogido en una cosecha de secano.

Las producciones de todos los cereales serán más bajas que en campañas anteriores. “Está claro que el gran perjudicado este año es el trigo y la cebada será la que sustenta la producción del cereal” comenta Miguel Gutiérrez.

Los peores rendimientos se están encontrando en trigos duros y trigos blandos con producciones y pesos específicos bastante bajos.

 

El arranque de la campaña estima un descenso general en la producción

En Aragón ya se ha comenzado a cosechar las diferentes variedades de cereales y según los datos se espera que la bajada de la producción ronde entre el 20-30% en comparación con años anteriores, además, la cosecha no solo será menor, si no también muy irregular. Según datos de Cooperativas Agroalimentarias de España esta será la peor cosecha de cereales desde 1999, dónde la producción sólo llegó a las 17.300.000 toneladas.

Según la FAO, en lo que respecta a la campaña 2022/23, las perspectivas iniciales para la producción de cereales en 2022 apuntan a un probable descenso, que representaría la primera disminución en cuatro años.  Se estima asimismo que la utilización de cereales aumente en un 1,1 % en 2021/22, debido al incremento, en orden de magnitud, de su consumo dietético (especialmente de trigo) y el uso para piensos.

Está claro que la climatología al final de la campaña ha sido determinante para el rendimiento de los cultivos. En general, agricultores y meteorólogos coinciden en que las precipitaciones se han reducido en los últimos años, lo que afecta negativamente a muchas zonas agrícolas de Aragón. El Instituto Nacional de Meteorología (INM) no descarta el riesgo de sequía en Aragón durante este verano debido al calentamiento global y por ello están revisando sus pronósticos climatológicos.