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Mejora genética para combatir la sequía

La importancia de las semillas certificadas en el sector agrícola es crucial para mejorar los rendimientos de los cultivos, especialmente en un contexto de cambio climático y disminución de la estimación de la cosecha de cereales en España. Cooperativas Agro-alimentarias de España estima una cosecha de cereales de 9 millones de toneladas, lo que supone un 48,5% menos respecto a la pasada campaña. Esta disminución en la producción agrícola pone de manifiesto los retos a los que se enfrenta el sector y la necesidad de buscar soluciones para garantizar el suministro de alimentos a la población.

El sector agrícola en España se enfrenta a importantes retos debido a la disminución en la estimación de la cosecha de cereales, según datos proporcionados por Cooperativas Agro-alimentarias de España. Al analizar los distintos cultivos, se proyecta que el trigo blando alcance los 5,05 millones de toneladas, seguido de la cebada con 2,8 millones de toneladas, el maíz con 2 millones de toneladas, el trigo duro con 318.305 toneladas, la avena con 123.204 toneladas, el centeno con 32.135 toneladas y los triticales y otros cereales con 108.509 toneladas.

El rendimiento promedio estimado para esta campaña es de 1,66 toneladas por hectárea. Es importante destacar que se espera que un elevado número de hectáreas no se cosechen debido a los bajos rendimientos, ya que cultivos como la avena, el centeno y los triticales se han destinado al aprovechamiento ganadero.

En Aragón, se observa una significativa disminución en la producción de varios cereales en comparación con la campaña anterior. Los datos revelan que la producción de avena ha sufrido una disminución del 85,7%, con una producción de 4.567 toneladas en comparación con la campaña anterior. En el caso del centeno, la producción ha disminuido un 82,3%, con 1.664 toneladas. Los triticales han experimentado una reducción del 81,06%, con una producción de 10.068 toneladas.

En el caso específico del trigo blando, la producción ha disminuido un 43,34%, alcanzando 337.282 toneladas en comparación con la campaña anterior. El trigo duro ha experimentado una reducción del 46,28%, con una producción de 103.552 toneladas. La cebada ha disminuido un 45,07%, con una producción de 960.210 toneladas. El maíz ha sufrido una disminución del 46,81%, con una producción de 350.000 toneladas.

La producción total de cereales en Aragón ha sufrido una disminución significativa. El área de cultivo total alcanza las 790.639 hectáreas, con una producción de 1.767.343 toneladas, lo que representa una disminución del 48,52% en comparación con la campaña anterior.

La disminución en la producción de cereales se debe principalmente a la sequía que ha afectado a varias regiones del país. Este fenómeno climático pone de manifiesto la urgente necesidad de buscar nuevas técnicas y soluciones que permitan mejorar el rendimiento de los cultivos y enfrentar los desafíos del cambio climático. En este sentido, la investigación, la mejora genética y la introducción de nuevas variedades desempeñan un papel fundamental para impulsar el sector y aumentar sus rendimientos. Asimismo, se requieren políticas adecuadas de gestión del agua que garanticen un acceso sostenible a los recursos hídricos necesarios para la agricultura.

Esta cosecha reducida plantea un gran desafío logístico para el sector cerealista, que debe asegurar un suministro normal y necesario a lo largo de toda la campaña para cubrir las necesidades de consumo de la importante cabaña ganadera nacional. Ante esta situación, Cooperativas Agro-alimentarias de España subraya la importancia de una gestión y planificación eficientes que ayuden a minimizar el impacto de la escasez de producción y favorezcan la distribución de cereales a lo largo de toda la campaña de comercialización.

Es importante que se implementen medidas que permitan mitigar las consecuencias negativas de esta situación en los agricultores y ganaderos, así como en los consumidores finales. Además, es necesario impulsar la colaboración entre los diferentes actores del sector agrícola y promover la inversión en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías que permitan una producción más eficiente y sostenible.

El consejo sectorial de Cereales de Cooperativas Agro-alimentarias de España destaca la importancia de una buena gestión y planificación para minimizar el impacto de la corta producción y garantizar la distribución de cereales a lo largo de toda la campaña de comercialización. En este marco, la iniciativa Grano Sostenible, busca ayudar a los agricultores a mejorar la calidad de sus cultivos y aumentar la rentabilidad de sus explotaciones.

Grano Sostenible: Impulsando la Innovación y la Sostenibilidad en la Agricultura

Grano Sostenible es una alianza estratégica entre diversas organizaciones representativas del sector agrícola en España. Asaja, UPA, Cooperativas, Agro-alimentarias de España y Geslive se han unido para ayudar a los agricultores a mejorar la calidad de sus cultivos y aumentar la rentabilidad de sus explotaciones.

La semilla es el punto de partida de todo cultivo, y la elección de la variedad adecuada puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de una cosecha. Es por ello que estas entidades trabajan incansablemente para mejorar el conocimiento sobre las ventajas que aportan las nuevas variedades vegetales. A través de la investigación y el desarrollo de programas especializados, se busca no solo optimizar los rendimientos y la resistencia de los cultivos, sino también fomentar la sostenibilidad y la preservación del medioambiente.

Uno de los aspectos fundamentales en los que se enfocan es la promoción del uso de semilla certificada. Esta es el resultado de un proceso riguroso de selección y mejora genética, que garantiza la calidad y la uniformidad de las plantas. Además, su uso permite la inversión en programas de investigación para el desarrollo de nuevas variedades, un proceso que requiere tiempo y recursos económicos significativos.

A través de campañas de concienciación y difusión de la normativa vigente sobre el reempleo del grano para la siembra, estas entidades buscan informar y educar tanto a los agricultores como a la sociedad en general. El objetivo es promover el valor de la semilla certificada y fomentar su utilización en la práctica agrícola. Al utilizar semilla certificada, los agricultores no solo garantizan la calidad de sus cultivos, sino que también contribuyen a la preservación de la biodiversidad y la mejora de la productividad agrícola a largo plazo.

Pero el trabajo de estas entidades va más allá de la promoción de la semilla certificada. También se busca ayudar a los pequeños agricultores a adaptarse a nuevas tecnologías y prácticas agrícolas, brindándoles información y acceso a recursos. Esto se logra mediante programas de asesoramiento y capacitación que fortalecen sus habilidades y competitividad en un entorno globalizado en constante cambio.

Asimismo, la investigación es un pilar fundamental en esta labor conjunta. Se promueve la colaboración entre científicos, agrónomos y expertos en diferentes áreas para desarrollar soluciones innovadoras que impulsen la agricultura sostenible. Desde el mejoramiento genético de las plantas hasta la implementación de prácticas agrícolas respetuosas con el medioambiente, se busca encontrar respuestas a los desafíos actuales y futuros.

Agricultores contra el Cambio Climático

Pero Grano Sostenible no solo se enfoca en la producción agrícola. También promueve la concienciación sobre la importancia de la agricultura en la lucha contra el cambio climático. Bajo el lema «Agricultores contra el cambio climático«, este proyecto busca ayudar a los agricultores a adaptarse al clima y concienciar a la sociedad sobre la necesidad de comprometerse en esta lucha.

El cambio climático está afectando directamente a la actividad agraria, con sequías prolongadas, inundaciones devastadoras y eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes. Los agricultores se enfrentan a desafíos sin precedentes para mantener sus cultivos y garantizar la seguridad alimentaria. Grano Sostenible colabora con agricultores, apoyando técnicamente y promoviendo prácticas agrícolas sostenibles para reducir emisiones y aumentar resiliencia al cambio climático.

La semilla certificada: motor de innovación en la agricultura

En un mundo de creciente demanda de alimentos y desafíos ambientales y climáticos, la innovación agrícola es una necesidad. En este contexto, la semilla certificada emerge como un factor crucial para impulsar el progreso y mejorar la producción agrícola. La industria de semillas lidera la innovación en I+D, invirtiendo fuertemente en investigación y desarrollo, superando a otros sectores económicos.

En este contexto, las semillas certificadas desempeñan un papel fundamental en la mejora de los rendimientos y la resiliencia de los cultivos. Las semillas certificadas son el resultado de la investigación y la innovación tecnológica, y garantizan la calidad genética y sanitaria de los cultivos. Estas semillas ofrecen garantías en cuanto a su origen, trazabilidad, pureza varietal, germinación, sanidad y homogeneidad. El uso de semillas certificadas garantiza una buena implantación del cultivo, reduce las malas hierbas y mejora la calidad y sanidad de la semilla. También ahorra tiempo en la preparación y aumenta el rendimiento de los cultivos.

El sistema de certificación de semillas en España

En España, el sistema de certificación de semillas está regulado y sujeto a autorización y control administrativo. La producción y el comercio de semillas certificadas se rigen por normativas específicas que garantizan la calidad y la trazabilidad de las semillas. El Servicio de Sanidad y Certificación Vegetal en Aragón es el organismo oficial responsable de la certificación de semillas en España.

La certificación de semillas es esencial para mantener la calidad y el rendimiento de los cultivos. Permite asegurar que las variedades utilizadas cumplan con los estándares establecidos, lo que brinda confianza tanto a los agricultores como a los consumidores. Además, el sistema de certificación también garantiza que las semillas no contengan enfermedades o plagas que puedan afectar negativamente a los cultivos.

El proceso de certificación de semillas implica varias etapas, desde la producción hasta la comercialización. Los productores de semillas deben cumplir requisitos de trazabilidad y calidad genética. Durante la producción, se realizan inspecciones y controles para verificar la pureza varietal, la calidad física y sanitaria de las semillas.

Una vez que las semillas cumplen con los estándares de certificación, se les otorga un etiquetado especial que indica que son semillas certificadas. Esta etiqueta es fundamental para que los agricultores y los consumidores puedan identificar y seleccionar las semillas de mayor calidad y confiabilidad.

Beneficios de utilizar semillas certificadas

El uso de semillas certificadas proporciona una serie de beneficios significativos para los agricultores y el sector agrícola en general:

  1. Mejora de la productividad: gracias a la mejora genética, estas semillas están adaptadas para ofrecer un mayor rendimiento y resistencia a enfermedades y plagas. Al utilizar estas semillas, los agricultores pueden aumentar la productividad de sus cultivos.
  2. Garantía de calidad y pureza varietal: Las semillas certificadas cumplen con estándares estrictos de calidad y pureza varietal. Esto garantiza que los agricultores estén sembrando variedades específicas y que los cultivos resultantes sean uniformes y de alta calidad.
  3. Reducción de enfermedades y plagas: Las semillas certificadas son sometidas a controles sanitarios rigurosos para detectar y eliminar cualquier presencia de enfermedades o plagas. Esto ayuda a reducir el riesgo de infecciones en los cultivos y minimiza la necesidad de tratamientos fitosanitarios.
  4. Trazabilidad y transparencia: El sistema de certificación de semillas proporciona trazabilidad desde la producción hasta la comercialización. Permite rastrear el origen y el proceso de producción de las semillas certificadas, lo que brinda transparencia y confianza a los agricultores y consumidores.
  5. Cumplimiento de regulaciones: El uso de semillas certificadas garantiza el cumplimiento de las regulaciones y normativas vigentes en el sector agrícola. Esto ayuda a los agricultores a evitar sanciones y asegura que estén operando dentro de los marcos legales establecidos.

Conclusión

El camino hacia una agricultura sostenible y resiliente en España pasa por la implementación de soluciones innovadoras, como el uso de semillas certificadas. Grano Sostenible ha mostrado que es posible enfrentar los desafíos de la estimación de la cosecha de cereales, ofreciendo a los agricultores herramientas y conocimientos que les permiten mejorar la rentabilidad de sus explotaciones y contribuir a la protección del medio ambiente.

El futuro de la agricultura en Aragón se vislumbra prometedor gracias a iniciativas como Grano Sostenible, donde la colaboración y la búsqueda constante de soluciones efectivas son el motor que impulsa el progreso. Con la implementación de estas innovaciones, se abre un horizonte lleno de oportunidades para los agricultores, quienes podrán enfrentar los retos de manera más eficiente y asegurar así el crecimiento sostenible del sector agrícola.

Con 642 hectáreas, Aragón lidera la superficie de soja a nivel nacional

  • La soja se consolida en Aragón como un cultivo competente para la rotación con el cereal. Una leguminosa que en esta campaña ha abarcado 642 hectáreas.
  • La campaña del maíz se cierra con los mejores datos productivos y económicos de los últimos años. Con casi 94.000 hectáreas, se han cosechado 933.591 toneladas.
  • Con 29.139 toneladas de arroz, este cultivo recupera su peso en Aragón al obtener una de las mejores producciones de la última década.

Zaragoza, 24 de febrero de 2022.- La apuesta por la producción de proteína vegetal es una exigencia europea, pero también empieza a ser una necesidad agraria debido al incremento del precio de los fertilizantes. Y ante esta situación, la soja en Aragón demuestra su potencial y sus posibilidades para la rotación con el cereal. En esta campaña se han cultivado 642 hectáreas. Una cifra que sitúa a la Comunidad Autónoma como líder a nivel nacional.

Datos que se desprenden del Dosier de Cultivos de Verano 2021 que Red Arax ha presentado esta mañana en rueda de prensa. “El crecimiento constate de la soja es muy positivo”, señaló el jefe de Cultivos Herbáceos de Centro de Transferencia Agroalimentaria CTA-Gobierno de Aragón, Miguel Gutiérrez. “No hay que olvidar que se trata de una leguminosa. No necesita fertilizante porque fija nitrógeno en el suelo y además deja la tierra preparada para siguientes cultivos”, matizó Gutiérrez. 

En esta campaña los rendimientos medios de soja de primera siembra han sido de 5.500 kilos por hectárea y la de segunda ha alcanzado los 4.500 k/ha.

“Hay que resaltar que este cultivo tiene mercado, su valor económico es importante y cada año se mejora los rendimientos gracias a los ensayos que las cooperativas y Red Arax realizan para conocer las variedades que mejor se adaptan o el manejo que hay que hacer”

Jesús Abadías, Responsable de Innovación de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón.

Otro de los datos que se desprende del Dosier de Cultivos de Verano presentado por Red Arax es el incremento de la superficie de maíz. En esta ocasión se han trabajado 93.734 hectáreas. Se trata de la cifra más alta de los últimos 20 años. “Este cultivo ha tenido un año espectacular por las producciones y por el precio. Es una de las mejores campañas que se recuerda”, puntualizó Miguel Gutiérrez.  

El maíz representa el 65% de los cultivos extensivos de verano en el Valle del Ebro. Además, en esta campaña ha habido un repunte de las variedades destinadas a consumo humano.

Este año, y por primera vez, han incrementado a la par las hectáreas dedicadas a maíz y soja de segunda siembra. “Son datos muy interesantes que habrá que seguir analizando”, detalló en la rueda prensa el jefe de Cultivos Herbáceos del CTA Gobierno de Aragón. “El maíz es insustituible, pero no hay que olvidar que tiene una mayor exigencia hidráulica y el precio de los fertilizantes condiciona mucho”, adelantó Miguel Gutiérrez.

Gran campaña del arroz en Aragón

A pesar del descenso de superficie, el arroz ha conseguido este año una de las producciones de la última década: 29.139 toneladas. Es decir, un 35% más que el año anterior. “Los agricultores que siguen apostando por este cultivo se han especializado tanto que les permite conseguir estas cifras de éxito”, apuntó Jesús Abadías. “El rendimiento medio ha sido de 7,42 toneladas por hectárea”, añadió.

El dosier presentado por Red Arax abarca otros cultivos de verano como el girasol. Con una superficie de 13.626 hectáreas se han obtenido 19.366 toneladas. Sin embargo, su presencia en los campos aragoneses está descendiendo.

En España se trabajan 135 hectáreas de trigo sarraceno. Un cultivo nuevo que la Cooperativa Agrícola de Barbastro ha empezado a explorar. De momento solo se dedican 22 hectáreas y la producción de este año ha sido de 74.000 kilos. 

Grandes cifras de superficie para el maíz aragonés

Los datos hablan por sí solos y en el maíz aragonés son positivos. No solo por los precios, que están siendo considerablemente mejores que en años anteriores, sino también porque la superficie dedicada al maíz en Aragón es cada vez mayor.

Las 93.734 hectáreas con las que contamos en la actualidad marcan la cifra más alta de los últimos 20 años y suponen, prácticamente, la recuperación de un cultivo que había descendido casi un 48% entre los años 2001 y 2011. “Este año, a nivel de superficie, es el mejor de los últimos 20 años y seguramente será también uno de los mejores en producción cuando termine la campaña”, nos explica Miguel Gutiérrez, responsable de la unidad de cultivos herbáceos del Centro de Transferencia Agroalimentaria de Aragón.

La superficie de maíz crece en Aragón

Aún no hemos alcanzado las casi 100.000 hectáreas de superficie dedicada al maíz que teníamos a principios de siglo (99.140 ha, para ser exactos) pero las cifras son muy positivas y continúan mejorando año a año, algo a lo que está contribuyendo mucho el crecimiento del maíz rastrojero o de segunda siembra.

“Este año ha sido también el de mayor superficie de maíz de segunda cosecha en Aragón, algo que ha ayudado especialmente”, indica Miguel Gutiérrez. Y es que, aunque algo más de la mitad del maíz que se cultiva en Aragón es de primera siembra (un 51,49%), este año el maíz rastrojero ha ido ganando terreno y ya alcanza el 48,51% del total del maíz aragonés.

En este sentido, el papel de la provincia de Huesca es fundamental, con el 78% de la superficie total de maíz y el 87% del de segunda siembras tras otros cultivos. “La importancia de la provincia de Huesca en todo el global es cada vez mayor y aporta un gran valor”, dice. “Huesca reúne casi todo el maíz rastrojero de Aragón y la superficie total ha subido este año sobre todo debido a ello”.

Otro dato a destacar es que, en Aragón, el maíz transgénico y el convencional coexisten en una proporción muy similar. De todo el maíz cultivado en Aragón, el 56% es transgénico; del cual se cultiva un 46% en la provincia de Huesca y el 9,50% en la de Zaragoza. Más de la mitad del maíz transgénico es de segunda siembra (un 56% frente al 47% de primera siembra).

Igualmente destacable es la gran importancia que, en Aragón, tiene el maíz para consumo humano, que ya sumaba en la campaña anterior unas 20.000 hectáreas declaradas y que este año ha seguido aumentando considerablemente. De hecho, Aragón es “una de las pocas comunidades en las que el maíz para consumo humano tiene un peso tan importante”.

Mano sosteniendo granos de maíz

La soja, un cultivo en el que Aragón es referencia

En cuanto a la soja, en Aragón se extiende actualmente por 642 hectáreas. Se trata de un cultivo en el que las segundas siembras han sido las que han introducido más superficie y le han dotado de mayores posibilidades. Así, ahora mismo, la soja de segunda siembra supone un 86,90% del total frente al 13,10% de las primeras.

Al igual que en el caso del maíz, la provincia de Huesca es clave, ya que reúne el 70,3% del total, y es especialmente importante en lo relativo a la superficie dedicada a segunda siembra de este cultivo.

Otro dato a tener muy en cuenta es que en Aragón podemos cubrir los ciclos de producción desde las siembras de primavera con ciclos largos hasta las siembras de principios de verano con ciclos más cortos. Así, en la provincia de Zaragoza, se cultiva casi el 74% de toda la soja de ciclo largo, temprana de primera siembra de Aragón.

Pero aún hay más. Y es que Aragón cultiva el 50% de toda la soja de España, liderando el crecimiento y las buenas posibilidades de este cultivo. Además, algo más del 60% de la soja de consumo humano producida en Aragón se destina a empresas tan relevantes como Pascual Calidad.

La diversificación de cultivos, la nueva agricultura y la búsqueda de alternativas a futuro, tratando de combatir el cambio climático, demuestran que se está trabajando muy bien y que vamos por el buen camino.